21/1/10

Hell Not!

Cuando un escorpión pica repetidas veces, tu cuerpo se vuelve inmune a su veneno... ¡Qué ironía! Vos sos escorpio, Abel, y de tantos miles de veces que me picaste, ya tu maldita ponzoña no hace efecto en mí. Ya no lloro, ya no grito, ni discuto. Solamente me balanceo de un lado al otro, tratando de pensar que esto no está sucediendo.
¿Qué te digá Papá, decís? No, Abel, no lo haré. Un título es algo que se gana a base de esfuerzo y amor, vos no tenes ninguno de los dos requisitos para conmigo, por ende, no merecés ningún título. Gracias que te llamo Abel. Ni un nombre merecés.
No te quiero, lograste que no sienta afecto hacia tu persona... ¡Qué gran hazaña! Sólo pudiste lograrlo a base de mentiras, de secretos, de insultos, amenazas, y hasta algún que otro golpe. Y quiero que sepas que no estoy hablando furiosa, estoy hablando, resignada, tranquila. Simplemente, soy incapaz de quererte.
¿Cómo podés hacer para cambiar esto? Fácil... Sólo puedo volver a quererte bajo la protección de ella, mi ángel...
... ¡Si Mamá viviera, Mierda que yo sería tan feliz! A veces me pregunto, y creo que te lo mencioné desde siempre... ¿Por qué no te fuiste vos, en vez de ella? Ella realmente no lo merecía.

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