12/9/10

Prometo llamarle "Amor mío" al primero que no me haga daño

Demasiados pensamientos juntos

Llega un punto en el que tantas cosas pierden sentido, en el que aunque te esfuerces, sonrías, finjas que absolutamente nada pasó, y contestes siempre que estás bien, a pesar de todo, se sigue sintiendo. Se siente la herida, se siente el rechazo, la impotencia, y aunque lo quieras olvidar, siempre va a estar ahi, una serie de imágenes que hacen que quieras desaparecer de la faz de la tierra, porque todo estaría mejor si no estuvieras en ella.
Pero es hora de engañarse, de no pensar, de querer en silencio. Hoy llegue a casa y dejé de mentirme, y deje de fingir, dejé de sonreír. Y la lágrima que ayer contuve, hoy cayó, y con ella, mis esperanzas.
Soy tan dramática, tan trágica, tan desesperada, extremista y bipolar. No quiero hablar, no quiero contar, no quiero moverme, no quiero armar el bolso, no quiero llevarme todo, lo quiero dejar acá. No sé, nunca quisieron ser otra persona, por un ratito al menos?
Pero no lo voy a demostrar, no voy a cambiar, me lo voy a tragar todo de a poquito, y todo va a estar mejor, me voy a tragar el corazón y no voy a querer nunca más.
Pero yo no soy así, alguien que venga, alguien que me cuente qué pasó con la Flor alegre, la que reía aún estando sola, la que casi no lloraba, la que escribía cosas alegres, qué pasó? Quiero cambiar, quiero ser diferente, quiero, quizás, no ser, desaparecer. Porque ya no tengo ganas de nada, no quiero esforzarme, o quiero tener esperanzas, simplemente no quiero. Dios debería haberme hecho linda, linda y feliz, pero no lo hizo, y no puedo hacer nada contra eso, después de todo... ¿Quién me querría? Así de depresiva, así de bipolar, así de anormal, así de fea.